

He estado silenciosa nuevamente porque sigo " a dos parroquias" respecto a mi casa (ambas son nuestras, una de ellas por herencia). Es la única cosa que parece que va bien, mientras medio país piensa en como pagar su hipoteca yo al menos no tengo que preocuparme por ese problema, lo cual no es poco es mi situación actual de salud. Y la casa que ha estado de obras ha quedado preciosa. Es un pequeño chalet a unos cuatrocientos metros de la playa, de una de las más hermosas playas mediterráneas. Son 200 mts construídos en tres plantas con unos 90 mts2 de jardín más o menos. La planta baja, que es en la que más obra se ha hecho, la hemos reconvertido en un estudio independiente de las otras dos, con una habitación, baño, cocina y comedor, con salida directa a la barbacoa del jardín. En la primera planta hay una terraza, un salón comedor y otra cocina (que hemos puesto nueva ahora) y en la tercera hay dos habitaciones, mi despacho, con paredes llenas de libros, los ordenadores y todo eso, y otro baño. Me gusta mucho como ha quedado y me he sorprendido a mi misma con una ilusión nueva y llena de proyectos para la casa, que compramos en el año 2000, hace, pues, casi diez años.
Esta ilusión, aunque parezca tonta, me ha dado un impulso grande y he comprendido que siempre tenemos que tener algo por lo que luchar, algo que nos llene, que a veces puede ser una casa y a veces un viaje y otras cualquier evento que nos resulte agradable, de eso se compone la vida, de un equilibrio entre lo obtenido y lo que vamos o esperamos obtener, objeto de nuestro proyecto continuo, de nuestro vivir cotidiano.
Ahora tengo a mis dos perritas juntas en casa, a Luba y a Perla. Luba nació en octubre de 1998, tiene, pues, once años. Es una padenca ibérica, aunque como es mezclada tiene un tamaño un poco más pequeño que las podencas de pura raza. Es color canela, con grandes ojos y mucho nervio y los años la han ido dando una gran dulzura pues en los primeros años era sumamente rebelde y nerviosa. Perla, de quién ya os hablé en otras ocasiones, sigue siendo como una bola de pelo marrón, adornada con un morro de pekinesa y grandes ojos oscuros. Para mí son muy importantes, representan un lazo emocional con la vida animal y la naturaleza, con la individualidad de cada una de ellas. Me gustan mucho los animales y los respeto y amo. Loa gatos, por ejemplo, son muy importantes para mí, he tenido cuatro o cinco y todos han terminado desapareciendo, excepto el último, que murió envenenado por algo que comió no se dónde. Dije que no tendría ninguno más porque se van y terminan por darme un disgusto. Mi relación con la vida animal o vegetal es algo importante para mí. Toni suele decir que si me ve alguien que no me conozca pensará que estoy de atar. Lo dice porque cuando salimos a pasear y veo un árbol y no hay gente alrededor, lo abrazo y cierro los ojos, intentando revivir la vida que le anima, la savia que circula por su interior, llenándome de la energía pura que contiene y por eso dice que si alguien me ve abrazar un árbol pensará que estoy loca. Yo me río porque la verdad es que hay que estar muy por la naturaleza para entender esto, que creo es algo bastante natural porque se basa en que el árbol, como energía sana de la naturaleza, me presta vida y me limpia por dentro ¿Verdad que no es tan difícil?
Respecto a mi enfermedad decir que llevo ya ocho sesiones de radioterapia y que no me encuentro del todo bien. Sigo con el tratamiento para el dolor y he tenido que volver a tomar cortisona, que había dejado por unos días pero que he tenido que retomar porque no me encontraba bien. Intento que todo sea lo más natural posible, pero he perdido el apetito y he adelgazado unos 10 kg, lo cual no me viene nada mal porque precisamente de peso estoy excedida, aunque la cortisona me hincha mucho.
Todos los días, menos los fines de semana, estoy en el hospital a las 12 del mediodía y las sesiones apenas duran diez minutos, no se que efectos tendrán a largo plazo ni si lo que padezco son efectos de quimio o de radio, no se, estoy muy machacada y apenas hago un esfuerzo me tengo que sentar porque no aguanto, el sudor, sobre todo ahora con las altas temperaturas, me cae a chorros por la frente y la nuca y me agoto. Es cuando me doy cuenta de cuanto han cambiado las cosas, de que ya no soy la misma, de que apenas puedo hacer otra cosa que llevar una vida tranquila y reposada, con momentos de descanso y ejercicios suaves y a eso me tengo que acostumbrar, algo que aún no he asumido del todo porque sigo pensando que podré superarlo todo (¿Podré realmente?). A veces me encuentro pensando en positivo y otras se me va el pensamiento hacia la negrura más intensa. Entonces me obligo a mi misma a sujetar mis malos pensamientos y los rechazo con fuerza, aunque me he dado cuenta de que lo que rechazas termina por volver con mayor fuerza cuando menos te lo piensas, se queda ahí, suspendido en el inconsciente y lo mejor es enfrentarse a los propios miedos y hacerse fuerte en las convicciones más profundas, sin temor a nada.
Me voy a pasar el fin de semana fuera, un paréntesis de descanso y de optimismo, mucho aire puro, contactar con los amigos y tratar de pasar unos momentos agradables, sin más. Mañana será otro día. El caso es dar los pasos necesarios para encontrar la verdadera paz y el verdadero amor, algo que no se encuentra fácilmente hasta que se abre la conciencia totalmente y no hay ningún resquicio oculto, hasta que se ha perdonado a todo el que nos hizo mal y nos hemos perdonado nosotros mismos, hasta que no se pierde el miedo porque no hay motivo alguno para tenerlo porque hasta lo desconocido resulta dulce y protector. Todo un aprendizaje. En ello estoy.

1 comentarios:
Es muy conmovedora esta historia, no se si esta persona verá mi mensaje pero quiero decirte que Dios está contigo y en El encontrarás la paz y la tranquilidad que necesitas. QUE DIOS TE BENDIGA!!!!!!!
Publicar un comentario en la entrada