
Bueno, amigos, parece que puedo tener por fin internet en casa, lo he logrado a través de otra compañía y de forma inalambrica y parece que va bien, como antes, lo que no veáis lo que me ha alegrado.
Ahora intentaré escribir un poco más despacio sobre lo que os comentaba antes, en post anteriores, referido a mi avance espiritual, en el que confieso tener mucho más interés que en otras cosas de ester mundo. Pienso que pensar sobre lo que significa nuestro paso por este planeta tiene que ser algo que produzca en cada uno de nosotros la necesidad de saber, de abrirnos al campo del conocimiento y la experiencia. Y digo experiencia porque si bien es verdad que la fe es algo que parece intangible, no debemos aceptar nada sólo porque lo diga otro, sino que debemos reflexionar en nuestro interior sobre aquello que oímos y sobre su verdad o no. Hay cosas que llevan una parte de verdad, pero eso no las hace ser superiores. Pongo por caso la doctrina de muchas religiones, como la católica, por ejemplo, que es en la que me he educado y conozco más en profundidad. La religión católica lleva mucha semilla de verdad, en cuanto que habla de nuestra alma inmortal, del bien y del mal, de la doctrina del maestro Jesús y aunque fue muy manipulada en la época de Constantino, contiene aún mucha de la esencia que éste dejó. Ahora bien, ni mucho menos es la que posee la verdad y de hecho así lo demuestra cuando elude un compromiso total con los pobres del mundo (que deja en manos de órdenes y éstas en manos de algunos de sus individuos) y quiere a toda costa mantener el poder y las riquezas, cuando se inmiscuye y mucho en política y calla muchas de las picias, mentiras y manipulaciones que allí se producen y cuando intenta quitarle a la gente el don más sagrado que dios nos ha concedido, esto es: la libertad.
Yo me refiero a otro tipo de fe, a una fe que va pareja con el conocimiento espiritual, que logra armonizar en una sola historia la evolución humana y la creación divina, que logra penetrar en esa vida y esa cultura que se produce, ajena a nosotros y queramos conocerla o no, en otras esferas de vida y pensamiento y que grandes maestros, iluminados de su tiempo, y no necesariamente los santos que la iglesia tiene, aunque tienen muchos de ellos gran valor espiritual y alguno es incluso maestro, pero jamás ninguno de ellos dijo nada en contra de las grandes verdades universales ni apareció como un ser radical a castigas y juzgar a ninguno de los seres que le rodeaban. Me refiero a leyes como la del mentalismo. La primera ley universal, esa que dice que todo es mente en el universo y que el universo es una creación mental.
Lee un poco de esto en el siguiente enlace:
Según esta ley, todo es mente en el universo, nada se produce sino es a través del pensamiento y lo que el pensamiento produce son "cosas", es decir, energía que se une a energías similares que pululan por el universo y de ahí que las cosas se produzcan. Una vez que vas entendiendo esto comprendes que todo lo que ter sucede no tiene otro autor más que el yo propio y uno se pregunta "¿Cómo es que me ha sucedido esto y esto? ¡Si yo lo quería!" Pero olvidamos el poder del subconsciente, de la mente inferior y de la superior. Alguien dirá que vaya tontería, que no comprende eso de la mente inferior y superiro. Pero mirad, cuando uno tiene un buen pensamiento, un pensamiento de bien, de amor, eso pertenece a la mente superior y cuando lo que tenemos son envidias, miedos, cuando hablamos mal de otros, u odiamos, o producimos alteraciones en la necesaria paz, o cometemos errores en los que se ven implicadas otras personas... Eso es mente inferior. Lo primero produce cosas buenas a la larga y lo segundo lo contrario. Hay quién dirá que conoce buenísimas personas que les ha ido todo mal en la vida y personas malísimas que tienen suerte. Pero eso no es así, hay que mirar las cosas con perspectiva ¿no recordáis eso de que "el tiempo pone a cada cual en su sitio"? ¡Pues es la sabiduría popular la que lo dice! Y además, no es cuestión sólo de ser bueno, es cuestión de saber lo que conviene a cada momento y a veces hay que saber cortar con un frío ¡No!, o incluso dejar que algunas cosas sucedan porque es el modo de que los demás aprendan. No creáis que hay que salir corriendo a salvar el mundo y a salvar a los demás de si mismos, hay que mantenerse en la ley, conocerla, saber lo que expresa, lo que contiene, lo que es el comportamiento adecuado.
Para mí ha sido un choque grande pensar que si tengo esta enfermedad es porque algo he hecho que la ha producido y recuerdo que hacía algunos años que tenía un miedo infernal a padecerla, sobre todo a padecer cáncer de pulmón porque era fumadora y supongo que mi miedo atrajo aquello que noq uería, quizá unido a algún karma familiar, ya que la familia de mi padre ha padecido mucho cáncer.
¿Cúal es ahora mi postura frente a la enfermedad? No la acepto, pues se que la voluntad del creador, de la única energía que existe en el universo, es la salud para todos nosotros, así nos creó, saludables y sin enfermedades, de ahí mi lucha por comprenderla y por intentar sanarme.
ênsad esto. Querida amiga Sol, que veo me lees y tienes mucho interés en lo que cuento. Déjame algún mensaje más acerca de lo que te inspira este post. Saludos






