jueves 2 de julio de 2009

Enfoque positivo

He estado un poco silenciosa estos días, consecuencia de varias cosas, entre ellas un cambio de casa y ahora estoy, como suele decirse, " a dos parroquias". Me vuelvo a mi casa de la playa y esto me está llevando un tiempo. Pero bueno, no hay prisa, la prioridad es el tratamiento para mi enfermedad. La radioterapeuta presentó mi caso al comité médico y éste aceptó que me solicitaran un PEC/TAC, que estoy ahora esperando. Parece que no tienen muy claro lo de la lesión milimétrica en el pulmón, es decir, que existe si, pero que sea tumoral no lo parece claro en el TAC, así que es posible que sea una antigua lesión. De momento he empezado la radioterapia, hoy ha sido el segundo día y han decidido que en vez de ser paliativa y, dado que he agotado casi todos lo ciclos recomendables de quimioterapia, ahora será con el objetivo de destruir el tumor que queda y serán de momento 27 sesiones.
Yo me voy encontrando un poco mejor del dolor, quizá sea el tratamiento, quizá sea que se va asentando el cuerpo o que los efectos de la quimio se van pasando, no lo se, pero me voy encontrando un poquito mejor, de manera que hoy mismo, mientras caminaba hacia el hospital me sentía casi como antes, hay momentos en los que me siento así y que hacía tiempo no sentía y eso me anima mucho porque me da que pensar. Ayer mismo bajaba desde la planta de arriba de mi casa una bolsa de esas grandes llena de ropa desechada y pesaba un montón, cuando llegué abajo me di cuenta de que, aunque sudaba, estaba aún fuerte y eso me animó mucho porque empecé a ver positiva la situación, me dije que en mí estaba aún la salud, luchando por superar esta enfermedad y creí posible que la superara, no sólo con esa fe que se repite una muchas veces, sino con la posibilidad real dentro de mi propio cuerpo.
A la vez empiezo a tomarme la situación actual como una oportunidad de limpiar mi propio interior. Creo que en vez de sentirme sola y desgraciada debo sentirme llena de energía con la que poder amar. Me he dado cuanta de que estoy muy metida en mi misma, pensando siempre en mi situación y ahora quisiera abrir los ojos para dar sin condiciones. Creo que mi marido, por ejemplo, merece todo mi agradecimiento por la forma incondicional que está conmigo en esta lucha y a lo mejor no he tenido tiempo de decírselo, de corresponder a su entrega, a su cariño, a su devoción, como él se merece y yo, que tanto suelo decir que quiero la inofensividad en mi vida, he empezado a pensar que es algo más que un concepto, es una entrega a una causa que se encuentra fuera de uno mismo, en los demás, en la naturaleza, en la vida misma que corre por las venas de toda la creación.
Ahora me pregunto que es lo que debo aprender de esta experiencia, que es amarga, sin duda, pero que hay que aceptar como un reto no buscado que tiene un mensaje, pues toda vivencia debe ser vista, creo yo, desde la perspectiva del aprendizaje y siempre con la mirada positiva. Ahora que creo que puedo superar esta enfermedad, la angustia desaparece y comprendo que es el miedo lo que atenaza nuestras vidas. Los enfermos de cáncer, o de otra enfermedad con connotaciones similares, es en primer lugar un ser asustado, incapaz de reaccionar , sobre todo cuando la enfermedad continúa tras tres años, como mi caso, y el dolor nos va cercando y no sabemos expresar lo que nos ahoga por dentro. Creo que en los tratamientos se echa en falta ese apoyo espiritual, moral y/o anímico que coloque al enfermo en una situación liberadora. Ahora siento deseos de compensar a mi marido por todo lo que me ha estado dando en silencio sin que yo me diese cuenta de su angustia, de su dolor, de su esperanza, de su silenciosa dedicación y sólo siento deseos de dar gracias por tenerle conmigo, viendo la necesidad que tiene de que yo me sienta relajada, positiva y, sino feliz, al menos esperanzada. Y así como, por ejemplo, mi hermana pequeña, también tan preocupada siempre, cada poco animándome, dándome un apoyo positivo y un cariño silencioso. Y siento que necesito compensarles, nada mejor que mostrarles mi agradecimiento y que volcarme en su necesidad de verme sonreír.
Y a medida que voy reconociendo estas cosas me voy dando cuenta de que un peso enorme se me va quitando del pecho, como si hubiese estado hundida en una negra sima y ahora por fin viese la luz del sol. Y ya ven, no estoy curada aún, soy todavía una enferma con cáncer en un tratamiento de radioterapia que no se si resultará, pero que no se porque pienso que si, porque me siento llena de vida por dentro y es que si pensamos en positivo hay mucho camino adelantado y el miedo no es buen compañero de camino para ninguna experiencia vital.
El otro día dije que había tomado un compromiso vital con la curación. Creo que estoy en el camino correcto, no sólo anímicamente, sino en el campo de la alimentación, por ejemplo, que cuido mucho, procurando comer cosas sanas, mucha verdura, mucha fruta, nada de carne, un poco de pescado, algo de leche, huevos, yogurt y zumos. Y, sobre todo, un compromiso conmigo misma, en lo que yo llamo "la búsqueda de la verdadera paz", algo difícil en nuestros días, sobre todo con la sociedad tan dura y conflictiva que tenemos que vivir, pero creo que estoy en el camino, por eso la curación es más que posible, es el milagro y confío por vez primera en ella y en su realidad.

lunes 29 de junio de 2009

Compromiso vital

Mañana tengo consulta médica. Creo que os comenté días atrás que la radioterapeuta quería proponer al comité médico que me hiciesen un PET/TAC y supongo que me lo harán, pues la situación actual que tengo no es para llevarla mucho tiempo. Estoy a analgésicos fuertes para el dolor y continúo teniendo tumor, así que veremos la decisión médica.
Por lo pronto, intento no desanimarme, creo que cada uno debe de ser parte activa en su propio proceso de curación, así que trato de ser positiva, de tener ese compromiso vital con la curación, con todo lo que suponga ayudar a la misma y con todo lo que suponga crear un entorno sano. Me resulta grotesco, por ejemplo, ver enfermos de cáncer que están enganchados al tabaco, que siguen bebiendo alcohol y cosas así, pues creo que a estas alturas todos sabemos que esos hábitos matan y enferman, pero la verdad es que a veces son los propios médicos los que tienen esos hábitos. Yo suelo verlo en la cafetería del hospital, son muchos los profesionales de la salud que salen a la terraza (dentro no se puede fumar), incluso en pleno invierno, para poder fumar mientras toman el café del descanso matinal. El otro día, el cuarto día que tuve que ir a urgencias por el dolor, me pusieron una inyección y me dieron un analgésico que hay que ir tomando poco a poco, mientras se frota con un aplicador en los carrillos internos de la boca y para ver el efecto que me hacían me llevaron una box dónde había tres camas separadas por cortinas. En una cama se encontraba una muchacha joven, supongo que por alguna causa urgente y en observación y lo primero que me preguntó fue si tenía un cigarrillo. Le dije que no, que no fumaba y hablando llegamos al momento en que le dije que sería mejor a la larga que prescindiera del tabaco, pues estaba demostrado que era dañino para la salud. "Es que yo no quiero dejar de fumar, me gusta y quiero seguir haciéndolo". Le pregunté si aún a sabiendas de lo que podía producir prefería seguir fumando y me dijo rotundamente que si. Me dio mucho que pensar esa rotundidad y decisión. Aún a sabiendas de su aspecto maligno se elije seguir fumando...
Cuando hablo de entorno saludable me refiero a una serie de hábitos que es necesario introducir en nuestras vidas y que van desde el mismo modo en que asumimos nuestra limpieza corporal hasta el mínimo de los alimentos que ingerimos para el sostén de la vida. En el mundo occidental comemos demasiado y nos hemos hecho de una sofisticación ingeniosa, si, pero poco práctica y a veces insana a la hora de comer:platos fuertes, demasiado grasos, comidas copiosas y abundantes, picantes y, sobre todo, comer a todas horas. Hemos hecho de la comida un placer continuo y no comemos los alimentos pensando en que son para darnos el necesario sustento, sino para disfrutar comiendo y para ello la imaginación corre paralela a nuestro deseo y voracidad, inventando platos de continuo y celebrando todo comiendo y bebiendo más. Pienso que sería necesario reeducar a la sociedad en este aspecto y hacernos más saludables, educando desde la infancia a los niños para que sepan utilizar los alimentos y sus propiedades y para que vean la comida como un elemento que nos es necesario, como el aire que respiramos, pero encaminada a nutrir y no a dar placer. Al lado de esta imagen hedonista de la comida y de nuestra ingesta continuada prevalece otro mundo dónde mueren de hambre miles de niños todos los días, mientras poblaciones enteras están condenadas a la enfermedad y la muerte por falta de alimentos y de agua potable, algo que olvidamos cuando después del desayuno viene el almuerzo, el aperitivo, la comida, la merienda, la cena, las copitas de vino, las cervezas y los pinchos que las acompañan. Nuestro país es famoso por esto, terrazas dónde se toman helados y cervezas frías, tapas de jamón, pinchos de tortilla y grandes superficies dónde compramos y compramos...Aunque haya crisis que de comer y beber no falte.
Y esto es en la mayoría de los casos insano, comemos demasiado, comemos cosas insanas, no cuidamos nuestros intestinos, padecemos en un porcentaje alto de la población estreñimiento crónico, hemorroides, úlceras y hernias, sobrepeso, hipertensión y colesterol alto. En fin, que yo precisamente soy buena muestra de lo que digo, que estas reflexiones me las hago ahora, que antes, como todos los demás, veía muy normal lo de las cervezas y los pinchos, lo de meterse entre pecho y espalda un entrecot a la pimienta o un chuletón, cosa que ahora me parece imposible. Si a ello añadimos la falta de ejercicio, el tabaco, el alcohol y las costumbres insanas de nuestra sociedad, los pesticidas con los que se cultivan los vegetales que comemos, los transgénicos, el estres, las preocupaciones y la ansiedad, tenemos bonita bomba explosiva, que nos conduce directamente a la enfermedad. Cuando digo que tengo un compromiso vital con un entorno saludable me refiero a un entorno que supere todo eso, aunque no se trata de hacer una dieta espartana precisamente, pero si equilibrada, con mucha agua pura y nada de carne.
Respecto a la carne yo he decidido no comerla, pero no creo que sea condición necesaria en una dieta saludable. Yo he decidido no comerla porque no quiero comer carne animal, creo que no es necesario matar a ningún animal para alimentarnos. No quiero aquí expresar ahora mismo lo que me produce la caza y los toros y, sobre todo, esos guisos hechos con la carne del toro tras haber sido lidiado. Otro día explicaré lo que opino y como me horroriza. Pero no creo que eso me haga mejor persona que quienes la comen, en realidad es una elección personal y nada más.
Se que ni estas elecciones serán lo bastante para asegurarme la curación. Pero al menos me dejan con mucha paz interior. Espero que os pueda servir para algo mi experiencia.

sábado 27 de junio de 2009

El dolor cesa y el azul inmenso como regalo

Fotografía:Playa de Benicássim
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Hola, amigos, acaba de comenzar otro verano, el del 2009. No aparece demasiado prometedor para la mayoría de la gente, inmersos como estamos en una crisis que parece no tiene similar en las anteriores. Yo opino que es una de las que cambiarán profundamente nuestras vidas y es que no hay alternativas posibles a ella, el capitalismo sigue siendo el cáncer social.
Pero ni mucho menos quiero yo hablar de política en un blog que lo única que busca es compartir mis experiencias y sentimientos respecto a algo tan serio como es el camino de una enfermedad que tiene signos de epidemia. Me refiero a que cada vez hay más gente que padece cáncer y ello tiene que ver con nuestro estilo de vida, con nuestras sociedades, con nuestras costumbres sociales, gastronómicas, con nuestros hábitos y con nuestra herencia. Y, por supuesto, con el desarrollo tecnológico y con el mundo actual. Ahora no parece viable, al menos en occidente, pensar en enfermedades que eran terribles hace doscientos años. Pero el cáncer, los accidentes mortales de tráfico y las enfermedades cardiovasculares parece que son las fotografías de nuestro concepto de vida, vivir deprisa, no prestar atención a las señales, creer ingenuamente que a nosotros no nos tocará y asombrarnos de que, finalmente, nos haya tocado.
No obstante, el cáncer sólo es la manifestación de que algo va mal en el organismo y seguimos sin saber que es lo que va realmente mal porque hoy la medicina trata los síntomas y no las causas y seguiremos por un camino equivocado hasta que la medicina descubra el modo en que llegar a las causas orgánicas a través de lo síntomas y no al revés.
Yo he estado estos días un poco mejor, el último tratamiento que me dieron para el dolor ha hecho un buen efecto y, aunque sometida a analgésicos diariamente, parece que al menos puedo darme una tregua y llevar estos días de manera más normal. El cuerpo se ha normalizado un poco y no olvido que sigo teniendo tumor. Es algo que continua vigente y que trato de olvidar en favor de la vida diaria. Ayer me encontraba hablando con unos amigos y en la frase solté eso "veremos el año que viene..." (respecto a un plan de viaje) y de repente me vino a la mente "si vivo...", algo que rechacé y no expresé, pero que quedó flotando en el aire, llenando mis pensamientos, pues rechazo fuertemente hacer planes a largo plazo.
El cáncer es una enfermedad que nos enfrenta duramente a nuestra propia existencia, que nos enseña que esta tiene un límite y que el límite puede no estar muy lejano. ¿Y qué? Todos hemos de enfrentarnos a esto, tarde o temprano. El otro día falleció una chica de este municipio con poco más de cuarenta años en la N340. Había salido a comer con unos familiares en la vecina Almenara y al regreso se despistó seguramente en la carretera, su coche saltó al carril contrario y se empotró contra un todoterreno. Estuvieron más de dos horas para poder liberar su cuerpo del amasijo de hierros en el que se hallaba encarcelado. Seguramente ni siquiera pensó ese día Lola que su final estuviera en una carretera por la que había pasado miles de veces y que conocía tan bien como su casa, pero allí se quedó. Y no tenía cáncer. Estamos sometido continuamente a la prueba del vivir y es malo sentirse impotentes por eso, o tristes, o condicionar lo bello que nos regala cada día la vida. Nacemos, crecemos, vivimos y un día nos vamos. Es el camino normal de la existencia y ni hemos de enfrascarnos en meditar que eso es malo o bueno, ni hemos de condicionar la vida diaria. Eso es lo que pretendo, hacer que mi vida con cáncer sea igual a lo que era sin cáncer, aunque reconozco que mis prioridades han cambiado mucho y lo que antes podía tener como meta ya no lo tengo.
Ahora pretendo hallar la paz a cada momento. Es una meta prioritaria, la paz que surge del interior de uno mismo, que está abierta a la experiencia, sea cual sea, del vivir porque confío en el origen de toda vida, en la creación y en el equilibrio de las cosas, en la pureza del misterio al que nos enfrentamos, en nuestro propio poder de compartir y de ser con lo que nos envuelve y que es espíritu. La paz de no tener en el corazón nada más que buena cosecha, algo que parece demasiado ingenuo, pero que es la esencia de la vida.
Ahora pretendo no tener vínculos con nada que pueda perturbarme. Para ello intento no ver a ningún semejante como culpable de esto o de aquello, como generador de esto o de aquello. Cada persona es dueña de su vida y, desde luego, no es a mi a quién tiene que dar explicaciones por lo que ha hecho con ella. Yo sólo puedo seleccionar lo que dejo introducir en mí vida y le doy importancia, nada más, y he decidido que no dejaré entrar nada perturbador, nada insolidario, nada que impida ese fluir holístico de mi propio interior con un universo que se me abre por primera vez como es, amplio, infinito, lleno de posibilidades. Es ahora cuando encuentro que nuestra raza humana está bastante más atrasada de lo que me parecía, (¡ tan diosecillos creemos ser en el universo!) pues creo que si meditáramos sobre lo que Einstein mismo nos legó seríamos mucho más humildes y comprenderíamos que el universo es infinito y nuestro planeta es un simple punto más de ese universo, que es la magia de nuestra existencia. No estamos solos nunca, aunque al decir esto me quiero referir al espíritu y no a los extraterrestres, que eso es otro elemento distorsionador en la mente humana, creer que existen cosas irreales y hacerlas pasar por normales.
Bueno, no quiero extenderme demasiado, hace un día precioso, calor veraniego, luz, mucha luz y seguramente el azul mediterráneo es uno de los regalos de este día. ¡Se nota que el dolor me ha dado tregua! Lo digo porque el dolor no deja vivir a quién lo padece, al menos yo hoy estoy con ganas de aprovecharme de esta claridad y este azul inmenso. La vida tiene cada día su regalo... Un abrazo a todos.

miércoles 24 de junio de 2009

Angustia existencial


Estoy pasando los momentos más duros desde que, hace casi tres años, me fue diagnosticada esta enfermedad. Los días se han ido sucediendo y mi lucha se ha ido agudizando, pero el final no se ve cercano ni fácilmente posible.
Nuevamente a urgencias ayer. El dolor no da tregua y al menos me han cambiado a un tratamiento que parece lo aliviará un poco más. Mi situación actual no es fácil y, desgraciadamente, pese a toda mi fuerza noto que voy debilitándome por momentos. No me refiero a nada físico, cuya situación es la que es, sino a la fuerza del corazón, a la fuerza mental, a la entereza. Luego empiezo a pensar y veo que lo que me ocurre es que, como todos los enfermos en mi situación, lo que estoy es aterrada y trato de descifrar que es lo que me asusta.
Me asusta que la vida ha perdido su ingenuidad, esa intensa y frenética manera en que vivimos el presente, inspiramos la vida a cada segundo, a veces sin llenarnos de ella, esa es la verdad, pero la ingenuidad es el don de la ciencia existencial y siento que la he perdido. Me refiero a esa manera de vivir el presente, lleno de sentimientos contradictorios, pero necesarios para seguir evolucionando y avanzando. No pensamos que nada horrible vaya a sucedernos ese día, hacemos planes para mañana, para las vacaciones, para el domingo...Planificamos y nos ilusionamos con las pequeñas cosas, que cuando se consiguen nos hacen felices momentáneamente y nos vamos a otra cosa que nos ilusione, en lucha por su consecución. A veces nos quedamos en cosas superficiales y tontas, sin darnos cuenta de la maravillosa experiencia que es vivir, estar saludable, tener oportunidades cada día y a cada instante porque la vida misma es una oportunidad continua. Es una pena que a veces nos quedemos en lo superfluo, cosas como si tengo mucho o poco pecho, si estoy a no a la moda, si este vestido me hará delgada, si soy más o menos guapa, si podré o no tener un coche como mi vecina...En fin, absurdas cosas en las que la gente se enreda y se olvida del regalo, del don maravilloso que está recibiendo por la oportunidad de vivir, de estar llena de salud y tener la capacidad de disfrutar los olores, los sabores, los colores, el frescor de la yerba o la calidez de una tarde de primavera, por ejemplo.
Quizá es eso lo que he perdido, lo que debo de recuperar. Todo gira en torno a mi enfermedad, a como me siento hoy, al dolor que padezco hoy, a si podré o no podré hacer una vida más o menos normal y por cuanto tiempo. La vida ha perdido esa ingenuidad e inocencia que tenía antes de todo esto y eso ya no puede cambiarse. No puedo cambiar la situación, sólo puedo tratar de cambiarme a mi misma y adaptarme al ahora, que, por un lado, me da una oportunidad única, aunque el coste es mucho y muy duro. Y eso duele.
Esta mañana me ha llamado la radioterapeuta. Creía que sería para indicarme el día en que podría empezar el tratamiento, pero era para darme consulta el próximo día 30, pues quiere proponer mi caso al comité médico para que me envíen a hacerme un PET TAC, que tendría que ser en Valencia, ya que máquinas de ese tipo sólo hay una para toda la comunidad Valenciana y no más de veinte en el país. Es cuando me he enterado que tengo tocado, aunque sólo 15 mm, el pulmón. Me he quedado de piedra y, por supuesto, me ha deprimido mucho. La vida, como decía, ha perdido aquella inusitada ingenuidad con la que vivimos hasta que nos despertamos bruscamente por algún motivo, en mi caso el afrontar esta enfermedad terrible. Ese despertar no es algo realmente malo, en algún momento todos tendríamos que hacerlo, sin necesidad de que un trauma terrible fuese la causa. De alguna manera nos enfrentamos a la existencia desde el punto de vista de la soledad más terrible y lo primero que recuerdas es el enorme tiempo perdido que llena los días del pasado, sin darnos cuenta que vivir era nuestro derecho y nuestro regalo, y hemos vivido lo mejor que hemos sabido y podido, que no es poco.
Ahora me enfrento a que el vivir se transforma. Me gustaría saber si finalmente venceré esta enfermedad, si podré disponer de un nuevo tiempo, en el que me prometo a mi misma ser mucho más profunda, intensa y, sobre todo, inofensiva. Me pliego a ese deseo, anhelo poder vivir y creo que lo que nos tiene a todos los enfermos graves atados a la angustia es el hecho de que tenemos una incertidumbre continua sobre nuestro futuro, sobre si sabremos entender el momento en que la batalla se haya perdido y podremos asumirlo con suficiente entereza. Rezo porque si llega ese momento yo la tenga.

domingo 21 de junio de 2009

Creer en los milagros


Hola, queridos amigos, se que os tengo un poquito abandonados últimamente, aunque las estadísticas me dicen que siguen subiendo los lectores, puede que porque, desgraciadamente, esta enfermedad se extiende cada vez más.
Yo no me encuentro muy bien y por eso tengo un poco abandonado el blog, pero trataré de ir contando poco a poco lo que estoy viviendo. Algo muy difícil, algo que resulta una dura prueba. Desde que el día 12 me dijo el oncólogo que el tumor seguía ahí me siento bastante depre, quizá porque esperaba que hubiera seguido respondiendo y hasta habría desaparecido. Pero no, desde que acabé la quimio, hace poco más de un mes, en lo que son 26 sesiones en tres tandas durante 33 meses, lo he pasado muy mal. El tumor, de unos cinco cms, está anclado en el retroperineo, dónde, lo he dicho ya, hacen metástasis los cánceres de intestino, estómago, hígado, etc. Dice el médico que está en una "zona oscura". Ignoraba yo lo que era eso hasta que describió que hay zonas de difícil acceso quirúrgico porque es como tener que llegar desde un décimo piso al primero, por ejemplo, ya que debe ser operado boca arriba y está en el último estadio de acceso. Además, pegado a la vena aorta, que supongo dificulta mucho las cosas.
Lo peor es el malestar, dolor, nauseas, vómitos, etc, que vengo sufriendo desde hace algo más de un mes y que espero pasen con la radioterapia paliativa que me han recetado. El viernes estuve en el hospital haciendo un tac para marcar la zona a radiar y cualquier día empezará el tratamiento, sólo serán 10 sesiones y no me quitarán el tumor, pero si me permiten vivir sin dolor ya será mucho y el oncólogo me ha dicho que habrá que seguir luego otro tratamiento.
Lo peor es que como todo esto se hace muy largo pues los estados de ánimo cambian y una pasa por distintos estadios anímicos y emocionales. Quiero ser lo más positiva posible, quiero encontrar lo mejor de mi misma y de los demás, poder disfrutar cada día de lo mejor que me ofrece y esperar lo que sea con el corazón abierto, el alma en paz y la mente en reposo. Creo que mejor no puede ser la actitud, aunque es difícil controlar las emociones negativas, sobre todo respecto al dolor, el incierto futuro y los problemas cotidianos y su solución.
Supongo que todo esto se soluciona con una entrega total y pacífica a la verdad más pura, en la que, desde luego, yo creo. Creer por encima de lo que los ojos ven y la experiencia alcanza, es algo que exige una entrega a una causa mayor, a la realidad de su existencia, a la verdadera esencia de nuestro origen. Todo nace, vive, se desarrolla y muere ¿Porqué creer que estamos sujetos a otra ley? Algo de nosotros sobrevive siempre y esa es la fe que tengo, lo único que necesito es encontrar el camino con el que partir la experiencia y dejar que la experiencia que anida en el corazón y que recuerda el dolor, todo lo que causa infelicidad y negatividad, se disuelva en el olvido. Esa es nuestra facultad, la de poder olvidar.
Suelo tener estos días una imagen que se repite y me ayuda mucho a seguir adelante. Imagino un canal de agua que va desde una altura considerable hacia abajo y en un punto de esa caída hay un molino. "Agua pasada no mueve molino" suelo decirme y represento mentalmente que el agua que ha pasado ya y está abajo por ley natural no puede subir. El molino es el presente y el agua que se acerca al molino el futuro. No permito, pues, que nada de lo que haya vivido en negativo, del daño recibido, del dolor, de las veces que he sufrido, etc, intervengan en el presente porque es inútil, es el recuerdo, aquello pasó ya. De este modo me centro un poco en el presente y en el futuro y me obligo a olvidar aquello que no ha servido para hacerme feliz, mientras conservo y repito aquello que puede servirme para el presente. No es más que un recurso mental, pero supongo que ayuda mucho y os invito a usarlo para vuestra vida cotidiana. No tenemos ni idea de que nos pasamos la mitad de nuestro tiempo con miedo, con angustia, todo porque recordamos lo que ya no está a nuestro alcance. Las vidas de la gente son a veces demasiado traumáticas porque se pasan el tiempo dándole vueltas a lo que ya no está en su mano arreglar, a lo que ya pasó, que vuelve a pasar porque el agua que pasa por el molino en el presente, que no es la misma (aunque parece idéntica) que la que pasó, la cualificamos, la adornamos, la usamos, como si fuera la pasada y así nos perdemos el regalo nuevo que nos trae.
Pero el día tiene 24 horas, con todos sus minutos y segundos y a un día le sigue otro, hay que ser fuerte para resistir la tentación de sentir tantas cosas y creo que hay que aprender recursos mentales con los que defenderse de las agresiones que sufrimos cada día, tanto de parte nuestra como de toda la sociedad que conforma nuestro entorno.
La sociedad que vivimos es en si misma una locura, un ensayo, una mala película, que nos señala cada día la condición del ser humano, mientras mantiene silencioso el bien que cada uno esconde, porque parece que el mal triunfa ¿No es así? El terrorismo, que ayer mismo volvió a llenar de sangre nuestras calles vascas (¿Que empuja a unos jóvenes a matar de esa manera?), la corrupción política, la maledicencia, el paro, los ricos que son cada vez más ricos y más insensibles, los pobres que aumentan, la violencia en nuestras calles, la juventud del botellón, el aborto y la pastilla del día después...Pero ayer se celebraron también cosas que dan que pensar, como la oleada de agradecidos que acudieron a despedir a Vicente Ferrer, un jesuita que terminó por considerar que su entrega a los demás no cabía dentro de una iglesia que quería encorsetarlo, un santo civil, un hombre bueno. O las miles de personas silenciosas que ayer se manifestaron en el país para decir que no quieren la violencia ni el asesinato como medio para nada y que los terroristas serán derrotados. Y en cientos de miles de lugares del mundo sucede a cada instante algún milagro inesperado, desconocido, silencioso, una madre que daba a luz y apreta con el amor más puro a su hijo contra su pecho, un ser humano que se compadece de otro y le ayuda, o perdona, o da algo de si mismo de manera voluntaria y callada. Pero eso no lo sacan las teles y los famosos mass media, llenos de mentiras y de tergiversaciones.

miércoles 17 de junio de 2009

Y sin dejar de padecer y...sonreír


Hoy vengo de mi primera visita médica con la oncóloga-radioterapeuta y no vengo precisamente muy contenta. Mi tumor sigue teniendo cinco centímetros, está anclado en una masa de ganglios en el retroperineo, en la parte derecha, justo al lado del riñón, que al menos no ha sido afectado (¿Lo será?) y los dolores intensos que he venido padeciendo todos proceden de este tema. No ha funcionado totalmente la quimio y el Avastin, aunque si que lo ha reducido a la mitad.
La radioterapeuta no se anduvo por las ramas, me dijo que me darían 10 sesiones de radio y que exclusivamente con objetivos paliativos. Es decir, me dijo que la radio no acabaría con mi tumor, aunque puede que lo reduzca algo y es que el fin es quitarme el dolor, que no pueda crecer mientras descanso de las quimios y espero más quimios. Noticia buena: no ha crecido, parece controlado. Noticia mala: está ahí, no se va, es producto de metástasis y en cualquier momento puede salir en otro lugar. Estado síquico: decaído y ambivalente.Por un lado me siento cansada de pelear y estoy mala de verás. No logran controlar mis ataques de hipertensión, que siempre acompañan a un intenso dolor lumbar derecho, a revoltura de estómago, vómitos, etc. Ayer me dio la doctora unas pastillas para la tensión, tomé una y hoy no me atrevía a seguir tomándola (a pesar de su prescripción) porque la tensión era de 10-6 y estaba totalmente desmadejada y débil.
En fin, ahora me envía la radioterapeuta a hacer un Tac de situación, de marcación de la zona y todo eso y un rastreo óseo, para saber con certeza si tengo alguna vértebra afectada de cáncer. Durante todo este tiempo he pensado que saldría de esto bien, ahora empiezo a pensar que hay muchas razones para sentirse muy preocupada. Pienso que no dejaré que esto me afecte más allá de lo que es necesario, que lucharé con todas mis fuerzas hasta...dónde las fuerzas alcancen.
Recuerdo entonces muchas cosas cálidas que he vivido y otras que han pasado por mi lado sin que la prisa por vivir me dejase disfrutar de ellas. Tal vez las olas de este mar Mediterráneo que tengo tan cerca, la calidez de la primavera, las rosas que crecen en mi jardín, la casa que está a punto de terminarse (en una remodelación parcial) y que tanta ilusión me hizo cuando la compramos, hace ahora casi una década. Pienso en las historias de todos los libros que no he leído todavía, en los poemas que me faltan por escribir, en las sonrisas que me faltan por dar y recibir, en las buenas personas que he conocido y que me han ayudado...Y todo puede tener otro sentido, no importa cuanto uno vaya a vivir, sino el como ha vivido el tiempo que le ha sido dado. Todos hemos de morir tarde o temprano, nacemos con ese sino, todo depende de lo que hayas hecho, de si tus manos están vacías o no, de si has amado, de si has disfrutado de lo importante, de la esencia hermosa de las cosas...
Y en estas estoy, queridos amigos, buscando como aceptar el padecimiento y sonreír cada día por algo, que siempre existe la razón de una sonrisa.
Y ahora quiero recordar un famoso poema, una filosofía, algo que leíamos en nuestra adolescencia y que yo llevaba pegado en el reverso de mi carpeta de bachiller. Sentíamos en su lectura algo profundo. Hacía años que no me acordaba de ello, pero de repente, casi por suerte, ha vuelto a mí como enviándome un mensaje, que por primera vez parece desentrañado.
"Si guardas en tu puesto, la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan
y no desprecias nunca, las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si engañado, no engañas,
Si no buscas mas odio, que el odio que te tengan...
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres,
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas el triunfo, si llega tu derrota,
y a los dos impostores les tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofismo del orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría,
tus ganancias de siempre, a la suerte de un día,
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga, de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tu lo deseas y lo quieres, y mandas.
Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera, llegue a hacerte la herida,
Si todos te reclaman y ninguno te precisa.
Si llenas un minuto envidiable y cierto
,de sesenta segundos que te lleven al cielo....
Todo lo de esta tierra, será de tu dominio,
y mucho mas aún,
serás hombre, hijo mío. "

Rudyard Kipling

sábado 13 de junio de 2009

Padeciendo

Fotografía tomada el pasado lunes en Benidorm
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Hola, amigos, tengo novedades que contaros. Para empezar, ya sabéis que estuve esta semana en Benidorm, en Alicante, dónde fui a encontrarme con mi hermana pequeña, que venía de su habitual lugar de residencia, en Oviedo (Asturias). Nos separan muchos kms, así que me hace una enorme ilusión cuando puedo verla. Otra cosa que se deriva de padecer una enfermedad como esta es el hecho de que valoras mucho más todo, de que aquellas personas a las que quieres te das cuenta de que debes demostrárselo, decírselo, hacerlas lo más felices posibles, ya que ellas están también demostrando que se sienten preocupadas por nosotros.
El pasado domingo me fui para Benidorm sólo para cinco días, ya que ayer tenía que estar a mediodía en la consulta del oncólogo, con el fin de recoger los resultados del Tac último. Me fui a Benidorm tan mala como había estado la última semana. Y seguí todo el tiempo que estuve allí de igual manera. Estaba muy preocupada por el dolor continuado en la zona lumbar derecha, que a veces era tan intenso que me cortaba el aliento, aunque no constante, gracias a Dios y que a veces se pasaba por encima de la ingle derecha y me machacaba enormemente. A ello unir unos días de disparatada tensión arterial, unida a vómitos, un malestar general y una falta de apetito que no he conocido en todos los meses de enfermedad. En una palabra, que no pude disfrutar mucho de estos días, pero si de mi hermana, que sigue tan delgada, guapa y cariñosa como siempre.
Y apenas llegué aquí me enteré que mi querida Lola, con 41 años, había sido enterrada el día anterior, cosa que no debería extrañarme porque sabía que podía ser un día u otro. Pero me dolió mucho porque Lola era una gran mujer, una excelente trabajadora, una gran madre y quería vivir por encima de todo para ver crecer a sus dos hijos pequeños. Pero no pudo y va a unirse a mis otras amigas:Irene, Silvia, Tere y Carmen, que fallecieron por esta enfermedad desde enero del 2008 hasta ahora, a ellas se une Lola. Un abrazo para todas ellas, que se que en algún lugar de este universo viven y evolucionan. Me dolió y me afecto mucho, tanto como me afectaron las otras. A veces, en momentos negros, pienso que mi camino es unirme a ellas más tarde o más temprano. Aunque el futuro sigue siendo una incógnita.
Ayer fui a la consulta de mi oncólogo para saber que me estaba pasando y contarle todas las penalidades que llevo pasadas en las últimas tres semanas, desde que dejé la quimio. Yo pensaba que podrían ser efectos secundarios de meses de tratamiento, o, como aludió la doctora de urgencias hace una semana y media "la masa de restos de bario" que se veía en mi radiografía.
Pero no, hubiese sido más fácil que todo lo que me viene pasando se debiera a alguna de esas causas. Pero la verdadera causa es que sigo teniendo tumor y es tan grande como era en febrero, de unos 5 cms, colocado en la parte derecha del retroperineo y el oncólogo cree que puede tocar algún nervio y de ahí el intenso dolor, que dijo era lo primero a tratar (¡Menos mal!).
La noticia tiene dos caras. Una buena, al menos no hay más tumor, no se ha extendido, no ha crecido, es un ganglio y sigue ahí. La otra mala, pues la quimio que haya tomado desde febrero no ha podido acabar con él. Ahora me envían a radioterapia por pocas sesiones, alrededor de quince como máximo y el oncólogo hablará conmigo luego de otra quimioterapia (que cree es más efectiva para controlar que no salga de nuevo y se reproduzca en otra parte) y el modo de administrarla. Habló de la posibilidad de tomarla en pastillas. En una palabra, de controlarlo, de mantener a raya la posibilidad de reproducirse.
Me ha dado un tratamiento para el dolor, que incluye cortisona, lo que quiere decir que puedo volver a hincharme como un globo.
Y eso es todo de momento. Me siento como si no pudiera pensar, como si no supiera que pensar, como si algo hubiese atravesado mi corazón y mi alma y estuviese esperando algo que ignoro, al menos las fuerzas necesarias como para sentirme de nuevo útil y no ser un trasto viejo y sufriente de continúo. Pero este momento sicológico es muy duro y cambiante y debo prepararme para asumirlo.